Lo que me faltaba por oír con estos oídos extremadamente sensibles y complejos que Dios me dio.
Que dice la bruja que me va a tener que bañar porque yo no me lavo bien. ¡Yo, que soy un gato limpio entre los limpios!
Ésta no es tonta 24 horas al día, porque duerme 6 o 7.
¡Qué los gatos nacemos sabiendo lavarnos! ¡Qué lo llevamos en los genes!
A ver, ¿cuándo ha visto ella a Fernanducu lavarme? Como mucho le ha visto secarme alguna mojadura a las 4 de la mañana. Cosa perfectamente normal en un Felis Viator como yo.
Y lo dice ella, precisamente, que se lava en 5 minutos. Ducha, le llama. Una aberración.
Yo dedico 2 horas al día a un pulido y concienzudo aseo, en el que uso mis dientes y lengua, que deja mi pelo reluciente y mi piel sana y limpia. No hay baño que de más. Y todo, sin eliminar la olorosa identidad felina que desprenden mis feromonas.
La próxima vez que tu esclava te proponga un baño, le dices lo que yo a la bruja: resérvalo para ti, guapa. Hija de la gran guapa.


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