jueves, 18 de febrero de 2021

A la m el transportín

 

Un estudio realizado por la Universidad Callejera de Gatos de Ohio concluye que el transportín es una mierda. 

Bueno pues, la bruja tiene obsesión con el transportín, oye. No sé qué le ve a este trasto del demonio. Me dice que le ponga interés, que le explore. ¡Ni que fuera esto la Ruta de la Seda! Me interesa menos que la reproducción del percebe.

Mira lo que te digo: tengo doscientos millones de células olfativas y el transportin no me huele bien por muchas chuches que le pongas dentro. Me huele a cámara de tortura, señora inquisidora. 

Bueno, pues os parecerá mentira, pero el trasportín ha desaparecido. Hace semanas que no le veo.  Retiro lo de señora,  inquisidora. (Hay que fijarse bien en los detalles). 

Como todo el mundo sabe, una de las peculiaridades que adornan mi carácter es que odio que me saquen de mi zona de confort. Pues esta mujer es como Norma, la madre de Norman Bates. Solo le falta el cuchillo. A falta de cuchillo, tiene coche. Otra cámara de tortura pero con ruedas. Cuando más a gusto estoy deleitándome en la vida contemplativa, va ella y ¡zas!, me mete en el coche. 

Eso sí, tengo que decir que desaparecido el transportín, el apartado coche ha mejorado ostensiblemente. Ahora viajo cómodamente en el asiento trasero sujeto con mi arnés y cinturón de seguridad. No es que me relama de gusto, pero una mejora, es una mejora. Un punto para la madre de Norman Bates.





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No podamos, no.

Qué si podamos, dice.  Yo me quedo aquí, que cuanto más grande es el corte, más tarda en cerrarse.