miércoles, 24 de marzo de 2021

¡Ay, qué malito estoy!

 ¡Pero, qué malito me puse!

Dicen algunos que puedes curarte si entiendes tu enfermedad. Pues yo me voy a quedar pachucho pa'to la vida. Linfadenopatía mesentérica. Ese es mi diagnóstico.  

Para contaros la versión resumida os diré que mi brujilla linda  me llevo a 3 clínicas veterinarias en  dos días. En la primera, el diagnóstico no encajaba ni con calzador. En la segunda, la cosa parecía grave pero me dijeron que tenía que esperar a la semana que viene porque no estaba el ecografista. Menos mal que mi Rosamita tiene amigas super listas y entendidas. Una de ellas, Carolina, que siempre ha trabajado con veterinarios, le dijo que si esperaba a la semana que viene, este finde yo me iba para el país de los quietos sin remedio. 

Le recomendó que me llevara a la en Clínica veterinaria Elvira, en Santander. Y así fue como unos profesionales más grandes que la catedral de Burgos, me salvaron la vida. La ecografía y mis síntomas revelaron que estaba pasando algo grave, aunque no sabían qué. Así que me practicaron una laparatomía exploratoria. Lo que viene siendo un abrir para ver. Y aquí sigo, ingresado en el hospital, echando de menos a mi brujilla buena, a la que, como ya sabéis, quiero mucho, tanto como un corazón gatuno permite querer. 



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No podamos, no.

Qué si podamos, dice.  Yo me quedo aquí, que cuanto más grande es el corte, más tarda en cerrarse.