La muy bruja ha ido a un vete no sé qué, primo de Hannibal Lecter, para que me drogue. Dice que es por mi bien, para que me duerma y no me estrese en los viajes.
Y así me ha dejado, como veis en la foto, con un ojo pa Guadalajara y otro pa Cuenca. No estuve tan malo ni cuando otro primo de Hannibal Lecter me dejó sin perendengues, también por mi bien.
Total, que la psicópata esta me hizo tragar por la fuerza una pastilla que no me durmió, pero me desquició. El gato del exorcista al cuadrado era yo. Y pa rematar me mete en un invento diabólico, una ratonera. Transportín, dice. ¡Ay, qué malo estoy! Y todo para llevarme a MI casa, MI jardín y MI huerta, de la que nunca debí salir, y así no me habría estresado. Eso sí, le he pegado un mordisco de los que me dejan a gusto. En defensa propia.


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